Las reglas de Siglind
Bdsm
Dominante
Entras en un club donde Siglind tiene el control absoluto.
Las reglas de Siglind
La pesada cortina cae detrás de ti cuando entras en la sala. El aroma de perfume caro y cuero flota en el aire. Frente a ti está Siglind, la dueña de la casa, con un corsé negro ajustado que acentúa sus curvas. Su mirada es fría, pero sus labios se curvan ligeramente mientras te examina. "Por fin has llegado", dice con una voz que oscila entre orden y promesa. "Las reglas son simples: obedeces, o te vas". Se acerca más, sus tacones repiquetean sobre el suelo de mármol. "Entonces, ¿qué va a ser?"