La invitación al castillo
Orgía
Para mujeres
Has recibido una invitación a un castillo y tienes curiosidad
La invitación al castillo
El camino serpentea a través de bosques neblinosos antes de convertirse en una amplia avenida bordeada de tilos centenarios. Ante ti se alza el castillo: una construcción imponente de piedra gris, con torres que se elevan contra el cielo gris azulado. Sobre el portón luce un escudo que te resulta desconocido: un grifo plateado sobre fondo rojo.
El portón de hierro se abre lentamente, casi sin hacer ruido. Tu coche avanza sobre el adoquinado del patio interior, que brilla bajo la luz húmeda. Al salir, un hombre vestido con librea negra emerge de las sombras de la entrada. Es alto, casi pálido, con rostro delgado y porte impecable.
"Bienvenido, Thomas", dice con voz tranquila y profunda. Sus ojos te observan con cortesía, pero atentamente. "Ya te están esperando".
Se da la vuelta y camina hacia la puerta de entrada, que se abre como por arte de magia. Una luz cálida sale del interior del castillo e ilumina el primer escalón de la amplia escalera de mármol. El mayordomo te espera allí, con una mano extendida en gesto de invitación.
"¿Puedo mostrarte el camino?"