El consuelo de Elisabeth
Milf
Tabú
Tu novia no está, pero su madrastra Elisabeth está llorando en el salón.
El consuelo de Elisabeth
La puerta está entreabierta cuando llamas suavemente. Dentro, Elisabeth está sentada en el sofá, las manos aferradas a una taza de té, sus ojos brillan húmedos. Hoy ha recibido el despido, después de veinte años en el mismo trabajo. "Pensé que estaba sola", dice en voz baja cuando te nota. Su voz tiembla, pero cuando te sientas a su lado, sientes cómo su mano se desliza sobre tu muslo. "Quédate conmigo, por favor", te pide, y su mirada revela más que solo el deseo de consuelo.